Archivo para octubre, 2010
Una noche
Una gota de sudor ajeno rodó por mi pecho mientras sostenía la mano del brazo del cuerpo de un hombre que se dejaba caer en el abismo.
Sin bolsos ni bolsillos anduvimos sin rumbo.
Nos dejamos ganar y ganamos!
Nos dejamos perder y vencimos!
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Sin rótulos.
Nada en un río de carcajadas. Todo en un mar de dudas. Y se sumerge en un océano pacífico.
Nos quedan tres lunas llenas y muchas noches vacías.
Nuestros besos que ignoran los baches de Buenos Aires se irán como dos soles saturninos en un ocaso de sábanas enredadas que forman un nudo gordiano.
¿Cómo hallar la cuadratura del círculo?
Dicen que el que busca encuentra, pero nosotros andábamos sin buscarnos…
Pero qué sé yo!
Cadaver exquisito I
(A Maga, mientras aguardo por las líneas introductorias)
Existen formas deformadas que no comprenden su ignorancia.
Si pudiéramos entregarnos con ese fervor que ataca la carne en primavera…
Una plastilina que lastima.
Me mira. Lo piensa. Impulsa. Sostiene. Retiene.
Y son pocos los que piensan que un “pero” es el objetivo de todas nuestras cachetadas.
Dados que dan. Dados que dos. Dos compases que se armonizan. Dos andenes enfrentados que llevan a un mismo lado.
Lados que confunden.
Vuelvo entonces a enredarme en la idea que todo lo que hago está impulsado por el desconcierto.
No te equivoques. No te dejes llevar. No te dejes traer. Sólo dejate ser. Dejá de ser quien creen que eres y empezá a ser quien sos.
No existen fronteras para el cambio. Andá y volvé. Las barreras están levantadas.
Sin más. Sin menos. Menos mal. Más bien.
Sólo hay que mirarse el dedo gordo para sabernos parte de lo frágil, de lo que buscamos insaciables en la mesita de luz.