Cadaver exquisito I

8 octubre 2010 at 1:02 am Deja un comentario

(A Maga, mientras aguardo por las líneas introductorias)

Existen formas deformadas que no comprenden su ignorancia.

Si pudiéramos entregarnos con ese fervor que ataca la carne en primavera…

Una plastilina que lastima.

Me mira. Lo piensa. Impulsa. Sostiene. Retiene.

Y son pocos los que piensan que un “pero” es el objetivo de todas nuestras cachetadas.

Dados que dan. Dados que dos. Dos compases que se armonizan. Dos andenes enfrentados que llevan a un mismo lado.

Lados que confunden.

Vuelvo entonces a enredarme en la idea que todo lo que hago está impulsado por el desconcierto.

No te equivoques. No te dejes llevar. No te dejes traer. Sólo dejate ser. Dejá de ser quien creen que eres y empezá a ser quien sos.

No existen fronteras para el cambio. Andá y volvé. Las barreras están levantadas.

Sin más. Sin menos. Menos mal. Más bien.

Sólo hay que mirarse el dedo gordo para sabernos parte de lo frágil, de lo que buscamos insaciables en la mesita de luz.

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